Sara Lasai

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01/09/2026

¿Y si este verano sí te has cuidado?

No hablo de sérums, suplementos, rutinas de cinco pasos ni de levantarte a las seis de la mañana para hacer yoga mirando al mar. Hablo de todas esas cosas que hacemos casi sin darnos cuenta y que, aunque no tengan la etiqueta de “autocuidado”, quizá son precisamente las que más nos han cuidado este verano.

Comer con tu gente, caminar sin prisa, bañarte, dormir un poco más, viajar, cocinar, estar con tu familia, reírte hasta que te duela la barriga o hacer por fin esa ruta que llevabas meses diciendo que algún día harías. Hablo de sentarte delante del mar y no hacer absolutamente nada, de dejar el teléfono a un lado, de quedarte mirando cómo pasa el tiempo sin sentir que tienes que aprovechar cada minuto.

Porque a veces pensamos que cuidarnos tiene que parecerse a ese autocuidado perfecto que vemos en Instagram: una piel impecable, una rutina perfectamente organizada, una vela encendida y media hora de meditación. Y quizá cuidar de una misma no siempre se ve así.

Quizá cuidar tu vida también es cuidar de ti.

Así que no sé tú, pero yo este septiembre no quiero empezar de cero. No quiero borrar el verano para volver a la rutina como si estos meses no hubieran pasado. Quiero quedarme con todo aquello que me ha hecho bien, con las personas, los momentos, los baños, las risas, los viajes, las conversaciones y también con esos ratitos en los que simplemente he estado.

Porque quizá el autocuidado también consiste en reconocer qué cosas nos devuelven a nosotras mismas y hacerles un poco más de espacio en nuestra vida.

Y ahora quiero saber de ti: ¿qué has hecho este verano que, aunque no pareciera “autocuidado”, en realidad te ha cuidado muchísimo?

08/08/2026

¿Por qué trabajo el cuello cuando estoy tratando el rostro?

Porque cuando trabajo con Gua Sha no me centro únicamente en aquello que vemos frente al espejo.

El cuello, la mandíbula, la zona alrededor de las orejas y las clavículas forman parte de ese mapa que seguimos cuando trabajamos el rostro. Y muchas veces es precisamente ahí donde encontramos zonas cargadas, rígidas o con sensación de congestión.

Por eso hay cinco razones por las que me gusta detenerme en esta zona:

01 · Porque acumula mucha tensión.
Mandíbula, cuello y zona auricular están muy cerca de algunos de los lugares donde más fácilmente retenemos tensión durante el día.

02 · Porque los tejidos necesitan movimiento.
El recorrido lento de la Gua Sha permite trabajar suavemente sobre los tejidos superficiales y acompañar su deslizamiento, sin necesidad de buscar intensidad.

03 · Porque también podemos acompañar el drenaje.
El trabajo alrededor de la oreja, el cuello y hacia las clavículas forma parte de los recorridos que utilizamos para favorecer el movimiento de líquidos y aliviar esa sensación de rostro congestionado o pesado.

04 · Porque el tacto también cambia nuestra atención.
Cuando el movimiento es lento y repetitivo, dejamos de pensar durante unos instantes en cómo estamos haciendo las cosas y empezamos a notar cómo estamos realmente. La respiración, la tensión, el peso de la cabeza, incluso zonas que normalmente pasan desapercibidas.

05 · Porque el rostro no está aislado del resto.
A veces queremos tratar una mandíbula tensa, un rostro congestionado o una sensación de pesadez y nos quedamos únicamente en la zona que vemos. Para mí, el trabajo empieza un poco antes y termina un poco después.

Por eso esta parte del tratamiento puede parecer pequeña, pero no lo es.

La herramienta es sencilla. Lo importante está en saber dónde, cómo y a qué ritmo utilizarla.

04/08/2026

Després d’anys treballant amb les mans hi ha coses que gairebé passen desapercebudes, però que es repeteixen una vegada i una altra. Una d’elles és el coll.

Moltes persones arriben pensant que només tenen tensió a les espatlles o que els fa mal el cap. Però quan començo a treballar el coll, sovint és allà on el cos comença a deixar anar. Com si necessités una estona per entendre que ja no cal continuar sostenint-ho tot.

No crec que una Gua Sha tingui res de màgic. El que és especial és el temps que et regales mentre la fas servir. El ritme lent, el contacte, l’atenció. Perquè, de vegades, el que relaxa no és només la tècnica. És, simplement, que per uns minuts algú —o tu mateixa— et presta una atenció que feia temps que no tenies.

02/08/2026

Hi ha una cosa que he anat descobrint amb els anys, i és que el cos té un ritme molt diferent del nostre.

Arribem a un tractament després d’un dia de feina, d’una reunió, del soroll del carrer o d’una llista infinita de coses pendents. Ens estirem a la camilla, tanquem els ulls… però això no vol dir que el cos ja hi sigui. Moltes vegades encara continua en aquell correu que no hem contestat, en la conversa que ens ha remogut o en tot el que ens espera quan sortim per la porta.

Per això m’agrada començar sempre sense presses. Sense voler canviar res de seguida. Donant temps perquè la respiració es faci una mica més profunda, perquè la mandíbula deixi d’estrènyer i perquè les espatlles baixin gairebé sense adonar-se’n.

Quan això passa, el massatge canvia. Però sobretot canvia la manera com el cos el rep.

I, potser, aquesta és la part més important de totes.

Photos from Sara Lasai's post 25/07/2026

Juliol.

Si el juny feia olor de sal, de pell encara humida després d’un bany i de t**des que no tenien pressa, aquest juliol està fent olor de pi, de terra mullada i de roba estesa al sol. Està sent un mes de rius d’aigua gelada, de llacs, de nits sense cobertura, de veure estrelles i d’anar a dormir escoltant només el vent. De muntar i desmuntar una petita casa de tela. De portar la vida dins del cotxe. De caminar sola per la muntanya. De mirar una vaca pasturant sense cap pressa, d’observar un ànec deixant-se portar pel corrent i d’entendre que, potser, la natura fa temps que intenta explicar-nos alguna cosa.

Fa un any, un mes de juliol com aquest, ens van donar un dels diagnòstics que ningú voldria sentir mai. Sabíem que alguna cosa s’acostava, però posar-li nom va canviar-ho tot. Des d’aquell moment va començar un any viscut gairebé en pilot automàtic. Hospitals, canvis de feina, nous horaris, acomiadaments, pèrdues… un any on gairebé no hi ha hagut espai per preguntar-nos com estàvem de veritat.

I crec que, per primera vegada des d’aleshores, he parat.No sé si és de la millor manera. No sé si arriba t**d o just quan tocava. Però he parat.

Aquest compte va néixer fa uns anys amb una idea molt senzilla: compartir tot allò que anava aprenent sobre la pell, el massatge, la cosmètica o qualsevol cosa que em despertés curiositat. Era un espai on escrivia sense massa expectatives, simplement perquè em venia de gust. Amb el temps, gairebé sense adonar-me’n, es va anar professionalitzant. He tingut la sort de treballar sempre envoltada de grans professionals i això també ha fet que aquest racó canviés amb mi. Potser per això aquests últims mesos m’heu vist una mica menys.

No sé si serà una pausa, si publicaré menys o si simplement aquest espai començarà a prendre una altra forma. Encara no ho sé. Només sé que necessito ordenar una mica les coses. Entendre cap on vull portar tot això i, sobretot, des d’on ho vull explicar.

Gràcies a totes les persones que continueu llegint-me, compartint les publicacions i, sobretot, a les que un dia vau decidir confiar en les meves mans. Sense saber-ho, també formeu part d’aquest camí.

09/07/2026

Petits moviments per alleujar la tensió de les cervicals

Photos from Sara Lasai's post 30/06/2026

Si tuviera que guardar junio en un tarro, olería a sal.

A la sal del mar sobre la piel, a la arena pegada en los pies y a esos baños que parecen limpiar mucho más que el cuerpo.

Ha sido un mes de primeros baños, algunos al amanecer y otros de noche, cuando el agua parece abrazarte de otra manera. De comidas mirando al horizonte, cenas con los pies en la arena, vino compartido con personas que quiero, ostras que llegaron dos años t**de, arroces de esos cuya ubicación prefieres guardar porque sabes que volverás antes incluso de haberte ido, calas escondidas, carreteras sin destino y la libertad de coger el coche sola simplemente porque sí, porque me gusta, porque puedo y porque también me lo debo.

conversaciones con desconocidos sin importar el idioma y esa sensación de que cuando uno quiere conectar siempre encuentra la forma.. De confirmar que todavía existen conversaciones que empiezan sin esperar nada y terminan dejándote algo.

He vuelto a escuchar a Ludovico Einaudi y confirmé que hay músicas que no se escuchan, se habitan.

También he observado mucho. Personas, formas de vivir distintas, maneras de entender la libertad. Recordarme que existen muchas formas de ser uno mismo. Lugares donde la ropa parece casi un detalle sin importancia y donde, quizá por eso, uno termina sintiéndose un poco más ligero por dentro y eso también es una forma de cuidarse.

También he trabajado. Porque la vida sigue. Pero este junio he intentado no vivir solo para tachar cosas de una lista. Me he permitido estar. Mirar más despacio. Escuchar mejor. Elegir los planes que de verdad me apetecían. Y darme cuenta de que el autocuidado no siempre es una mascarilla o un masaje. A veces es decir que sí a una escapada improvisada, perderte por una carretera de la Costa Brava, pasar horas dentro del agua o quedarte hablando con alguien hasta que anochece sin mirar el reloj.

Creo que eso ha sido junio para mí. Un mes para volver al cuerpo, para volver al mar y, de alguna manera, para volver también a mí.

Ojalá julio llegue con la misma sal, la misma calma y las mismas ganas de seguir viviendo despacio.

19/06/2026

Muchas veces intentamos cuidar la piel sin darnos cuenta de toda la tensión que acumulamos en el rostro.

Entrecejo, sienes, mandíbula y orejas son zonas que hablan mucho de cómo nos sentimos.

Dedicarles un minuto al día puede cambiar más de lo que parece

08/06/2026

Vivim buscant resultats ràpids, però les coses que acostumen a transformar-se de veritat solen necessitar una mica més de temps, una mica més de constància i una mica menys de pressa.

Potser per això cada vegada m’agraden més els processos lents.

I vosaltres, també teniu la sensació que tot va massa ràpid?

23/04/2026

The Sensibilitas, es una forma de entender la piel desde otro lugar. Un trabajo profundo, respetuoso, donde no se busca corregir, sino escuchar lo que la piel necesita en ese momento.

Para mí, poder acompañar este proceso desde dentro y trabajar al lado de Mery es un regalo. Verla crear, investigar, cuestionar y seguir estudiando constantemente es algo que se siente en cada detalle. Su manera de entender la piel no se queda en la superficie, va más allá, y eso cambia completamente la forma en la que trabajamos.

Quien ha pasado por sus manos lo sabe. Hay algo que no se puede explicar del todo, pero se siente.

Y creo que eso es lo que realmente marca la diferencia. No estamos aquí solo para hacer tratamientos faciales. Observamos, analizamos, estudiamos y adaptamos cada sesión para que tenga sentido de verdad para la persona que tenemos delante.

Siempre buscando mejorar, afinando, entendiendo más.

Y eso, al final, es lo que hace que la piel responda de otra manera.

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