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Buscando lo Mejor para el Bienestar del Cuerpo Humano - Scooping the Best for the Human Body
¿Cómo saber si el Probiótico Biogenic Bifido a base de BifidoBacterias exclusivamente es el adecuado para el Ser Humano y no otro probiótico a base de lactobacillus?
El intestino humano está diseñado para naturalmente convivir en equilibrio con grandes cantidades de 5 tipos de bifidobacterias. Ellas componen la microbiota natural humana desde el nacimiento y están presentes en la leche materna humana.
Estas Bifido bacterias del Ser Humano producen principalmente acetato, un metabolito que el organismo absorbe y aprovecha como fuente de energía. También, producen, en menor cantidad, lactato que alimentan a otros microorganismos que producen otro metabolito que ayuda a las células del colon. Cuando predominan las bifidobacterias, el ambiente intestinal se mantiene estable y compatible con la fisiología normal del colon y no se afecta el pH en el lumen intestinal, lo cual preserva los metabolitos en su estado desprotonado (base conjugada): acetato y butirato.
En ruta metabólica contraria, los lactobacillus que componen la microbiota de la vaca y están presentes en su leche son principalmente productores de ácido láctico. Los lactobacillus son bacterias de ácido láctico altamente fermentativas y acidificantes del lumen (cavidad) intestinal. Además de estar presentes en la leche de vaca, los lactobacillus son utilizados por la industria de alimentos y están presentes en alimentos fermentados, salmueras y muchos productos procesados.
Cuando la actividad fermentativa de los lactobacillus aumenta, el pH del lumen intestinal baja, creando un ambiente más ácido. El ambiente ácido en el lumen provoca que los metabolitos cambien de lactato a ácido láctico, de butirato a ácido butírico y de acetato a ácido acético (vinagre biológico). Estos ácidos atraviesan las membranas de las células humanas y las acidifican, causando estrés celular, inflamación y consumo de ATP (energía) tratando las células de recuperar el Equilibrio.
Sigue en NOTA 1 en Comentarios.
EL PAN, LAS LEVADURAS Y EL ECOSISTEMA INTESTINAL
El pan tradicional comienza con un proceso de fermentación realizado principalmente por levaduras (hongos microscópicos como Saccharomyces cerevisiae y especies relacionadas). Estos microorganismos pertenecen al reino Fungi y utilizan los azúcares presentes en la masa (glucosa, fructosa, maltosa y otros carbohidratos derivados del almidón) para obtener energía.
Durante la fermentación, las levaduras transforman parte de esos azúcares en dióxido de carbono (CO₂) y diversos metabolitos (etanol, acetaldehído, glicerol, ácidos orgánicos, ésteres, aldehídos y numerosos compuestos aromáticos responsables del aroma y sabor del pan). El dióxido de carbono es el principal responsable de que la masa aumente de volumen y adquiera su textura característica.
Aunque parte de las levaduras mueren durante el horneado, otras pueden sobrevivir. Además, el alimento final conserva muchas de las moléculas producidas durante la fermentación. El pan también aporta al intestino una importante cantidad de carbohidratos (almidón, almidón parcialmente hidrolizado, dextrinas, oligosacáridos y, en algunos casos, almidón resistente) que pueden servir como sustrato para diversos microorganismos intestinales.
Desde una perspectiva ecológica, el efecto principal del pan sobre la microbiota no suele ser solo la incorporación de hongos vivos, sino la modificación del ambiente nutricional del intestino.
La secuencia puede visualizarse de la siguiente manera:
1. Las levaduras fermentan los azúcares de la masa.
2. La fermentación modifica químicamente el alimento.
3. El pan aporta carbohidratos y productos derivados de la fermentación (etanol residual, aldehídos, ácidos orgánicos, polisacáridos modificados y fragmentos celulares de levaduras).
4. Estos compuestos llegan al intestino.
5. Diversos microorganismos intestinales utilizan esos sustratos como fuente de energía (bacterias de ácido láctico, como lactobacillus, bacterias productoras de ácidos orgánicos, levaduras residentes y otros microorganismos adaptados al ecosistema intestinal).
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Sigue en la NOTA 1 en los comentarios.
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EL PAN, LAS LEVADURAS Y EL ECOSISTEMA INTESTINAL
El pan tradicional comienza con un proceso de fermentación realizado principalmente por levaduras (hongos microscópicos como Saccharomyces cerevisiae y especies relacionadas). Estos microorganismos pertenecen al reino Fungi y utilizan los azúcares presentes en la masa (glucosa, fructosa, maltosa y otros carbohidratos derivados del almidón) para obtener energía.
Durante la fermentación, las levaduras transforman parte de esos azúcares en dióxido de carbono (CO₂) y diversos metabolitos (etanol, acetaldehído, glicerol, ácidos orgánicos, ésteres, aldehídos y numerosos compuestos aromáticos responsables del aroma y sabor del pan). El dióxido de carbono es el principal responsable de que la masa aumente de volumen y adquiera su textura característica.
Aunque parte de las levaduras mueren durante el horneado, otras pueden sobrevivir. Además, el alimento final conserva muchas de las moléculas producidas durante la fermentación. El pan también aporta al intestino una importante cantidad de carbohidratos (almidón, almidón parcialmente hidrolizado, dextrinas, oligosacáridos y, en algunos casos, almidón resistente) que pueden servir como sustrato para diversos microorganismos intestinales.
Desde una perspectiva ecológica, el efecto principal del pan sobre la microbiota no suele ser solo la incorporación de hongos vivos, sino la modificación del ambiente nutricional del intestino.
La secuencia puede visualizarse de la siguiente manera:
1. Las levaduras fermentan los azúcares de la masa.
2. La fermentación modifica químicamente el alimento.
3. El pan aporta carbohidratos y productos derivados de la fermentación (etanol residual, aldehídos, ácidos orgánicos, polisacáridos modificados y fragmentos celulares de levaduras).
4. Estos compuestos llegan al intestino.
5. Diversos microorganismos intestinales utilizan esos sustratos como fuente de energía (bacterias de ácido láctico, como lactobacillus, bacterias productoras de ácidos orgánicos, levaduras residentes y otros microorganismos adaptados al ecosistema intestinal).
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06/17/2026
El PROBIÓTICO CORRECTO para hombres, mujeres, embarazadas, lactantes, jóvenes y niños. El probiótico Biogenic Bifido de EpiSeeker sólo contiene las 5 especies de BIFIDO bacterias benéficas con las que nacen los Seres Humanos, presentes en la leche materna. 75 Billones CFU por dosis.
Esas 5 BIFIDO son la flora natural del Ser Humano y deben mantenerse en el Intestino, en cantidades óptimas, a lo largo de la vida. Al nacer el ser humano, las 5 especies BIFIDO constituyen el 95% de su flora en el Intestino. Con ese nivel de BIFIDO, tanto el metabolismo como el sistema inmunológico están dotados para funcionar óptimamente.
Pero, las dietas, estilos de vida y suplementación incorrecta de probióticos, afectan el nivel óptimo de BIFIDO en el intestino. En la adolescencia, el nivel de 95% se reduce a un 40%; en etapa adulta a un 10%; y en la vejez apenas quedan un 5% de BIFIDO en el intestino.
A medida que se pierden las BIFIDO, nuestra Flora Intestinal Natural, y los bacterias de ácido láctico (lactobacillus) aumentan en la microbiota del humano cambia el pH del lumen (cavidad) intestinal y empiezan las disfunciones en el metabolismo,l y sistema inmunológico hasta llegar a niveles crónicos, aumentando niveles de inflamación.
Por eso, es vital suplementarse con los probióticos correctos para recupera el nivel óptimo de BIFIDO en el Intestino. Como dijo Hipócrates: “toda enfermedad empieza en el Intestino”. Recupera ese 95% de BIFIDO con la fórmula de probióticos correcta: Biogenic BIFIDO de EpiSeeker.
En NOTA 1 en comentarios, véanse todos sus beneficios por cada especie de BIFIDO.
Los alimentos fermentados como el kimchi, el kéfir, la kombucha, los vegetales fermentados, yogurt, etc. contienen microorganismos (bacterias, como lactobacillus, levaduras, hongos) que conducen intensos procesos de fermentación. Cuando estos alimentos se consumen con frecuencia, pueden influir sobre la composición y la actividad química de la microbiota intestinal.
Luego que llegan al intestino humano, muchas de estas bacterias de ácido láctico (ejemplo: lactobacillus, flora natural de la vaca) obtienen energía fermentando azúcares y carbohidratos de la dieta humana. Durante ese proceso generan ácido láctico dentro de sus propias células. Sin embargo, no pueden almacenar grandes cantidades de este ácido en sí mismas porque terminarían acidificándose y comprometiendo su supervivencia. Por eso, lo expulsan continuamente hacia el medio que las rodea (intestinos humanos).
A partir de ese momento, comienza una cadena de eventos que puede modificar el ambiente intestinal:
1. Las bacterias de ácido láctico (como lactobacillus) fermentan azúcares y carbohidratos.
2. Como resultado, producen ácido láctico.
3. Expulsan el ácido láctico al lumen (cavidad) intestinal humano.
4. Parte de ese ácido libera protones, responsables de la acidez.
5. El aumento de protones reduce progresivamente el pH (= más ácido)
6. Un pH más bajo favorece la presencia de más ácidos orgánicos en su forma ácida. Entre ellos, el ácido acético (vinagre biológico).
7. Estos ácidos pueden atravesar las membranas de las células humanas.
Una vez dentro de la célula humana, éstos aumentan la acidez celular y obligan a las células a gastar más energía para seguir intentando regresar a equilibrio y no morir.
Además, un ambiente intestinal demasiado ácido favorece el crecimiento de microorganismos que toleran muy bien la acidez. Entre ellos pueden encontrarse ciertas bacterias, levaduras y hongos oportunistas. Uno de esos hongos es Candida albicans...
Texto sigue em Nota 1 en comentarios.
La cavidad interna de los intestinos (el lumen intestinal) no es simplemente un tubo por donde pasa la comida. Es un entorno químico extremadamente activo donde miles de millones de microorganismos interactúan con los nutrientes y generan metabolitos que modifican constantemente el pH (ácido o alcalino).
Mantener ese pH en una zona moderadamente cercana a la neutralidad (aproximadamente entre 6.0 y 6.8) favorece que muchos ácidos orgánicos permanezcan principalmente en su forma ionizada, es decir, como acetato, butirato y propionato, formas que participan de manera más controlada en el metabolismo humano.
Cuando el pH desciende progresivamente por debajo de 5.0 y especialmente al acercarse a 4.5 o menos, ocurre un fenómeno químico importante: una proporción cada vez mayor de esos ácidos orgánicos pasa de su forma ionizada a su forma protonada.
Por ejemplo, el acetato comienza a convertirse en ácido acético (Vinagre Biológico); el butirato en ácido butírico; y así sucesivamente. Estas formas protonadas son eléctricamente neutras y atraviesan las membranas biológicas de las células humanas.
Una vez estos ácidos protonados penetran en las células humanas, pueden volver a disociarse y liberar protones en el interior celular. Esto obliga a la célula humana a gastar energía para restablecer su equilibrio ácido-base. Cuanto más frecuente sea este proceso, mayor será la demanda energética destinada a mantener la homeostasis, energía que deja de estar disponible para otras funciones celulares. Además, un ambiente excesivamente ácido puede alterar la actividad de enzimas, transportadores y sistemas metabólicos sensibles al pH.
Por eso, la microbiota y la alimentación constituyen los dos grandes reguladores del pH luminal. La dieta aporta los sustratos que alimentan a los microorganismos, mientras que la microbiota determina qué productos finales se generan a partir de esos sustratos. Dependiendo de qué grupos microbianos predominen, el ecosistema intestinal tenderá a mantener un pH más estable o a producir mayores cantidades de ácidos que favorezcan la acidificación.
Texto sigue en NOTA 1 en comentarios.
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Antes de la MANIPULACIÓN de alimentos, el intestino humano estaba naturalmente dominado por las Bifidobacterias, presentes en la leche materna humana.
Las BIFIDO se especializan en metabolizar CARBOHIDRATOS. Su metabolismo central se caracteriza por la llamada vía bifídica, que produce principalmente acetato (en su forma ionizada).
La microbiota dominada por las especies de Bifidobacterias puede conceptualizarse como un ecosistema: (i) de baja entropía metabólica; (ii) donde el flujo de carbono es eficiente y relativamente dirigido; (iii) el principal producto (acetato) es una molécula pequeña, difusible y energéticamente útil para el hospedador (tú); y (iv) pH colónica se mantiene en un rango promedio (pH 6.5) que tiende a neutro, favoreciendo estabilidad y funcionamiento intestinal.
Con la introducción progresiva de ALIMENTOS FERMENTADOS en el mercado, como la cerveza, bebidas fermentadas, el pan leudado y los lácteos transformados, emergen nuevas presiones ecológicas sobre la microbiota natural humana, por parte de microorganismos que se añaden a dichos alimentos para su fermentación o procesamiento.
Entre ellos, se incluyen levaduras (hongos)
como Saccharomyces cerevisiae y bacterias ácido-lácticas como Lactobacillus. Estos microorganismos pueden colonizar de forma permanente el colon e introducir metabolitos y
fragmentos celulares que alteran el entorno intestinal. Así, incrementan la producción de etanol (alcohol), dióxido de carbono y ácido láctico, aumentan la disponibilidad de sustratos fermentables rápidos y disminuye la población de las bifidobacterias en la microbiota.
Esto configura un ecosistema más competitivo, antagonista y químicamente reactivo. El sistema acetato-ácido acético está gobernado por un equilibrio ácido-base entre la forma ionizada
(acetato) y la forma protonada (ácido acético), con un pKa cercano a 4.76.
En un ecosistema dominado por bifidobacterias, donde el pH es relativamente más alto y tiende a neutro, predomina el acetato. Esta forma
es más estable y funcionalmente orientada al metabolismo energético…
El texto del post sigue en NOTA 1, en comentario.
¿PROBIÓTICOS DE BIFIDOBACTERIAS O PROBIÓTICOS DE LACTOBACILLUS?
Los Lactobacillus (flora de las vacas) altamente fermentativos captan carbohidratos con rapidez y los convierten principalmente en ácido láctico. Esto aumenta la carga de protones en el lumen (cavidad) intestinal, baja el pH de forma marcada y acidifica el medio de manera sostenida. Como consecuencia, el equilibrio acetato/ácido acético se desplaza hacia la forma protonada, generando un “vinagre biológico”
dentro del intestino.
Ese ácido acético (vinagre) protonado atraviesa las membranas de las células humanas, penetra al citoplasma y libera protones en el interior celular. Esto incrementa la carga ácida intracelular (dentro de la célula) y obliga a la célula a consumir ATP (energía) de manera continua para expulsar protones y recuperar su estabilidad química, osmótica y bioeléctrica. Como resultado, aumenta el trabajo mitocondrial y el gasto energético celular solo para mantener la homeostasis.
También se altera la dinámica del agua, los iones y la permeabilidad intestinal.
Desde esta perspectiva, una ecología intestinal dominada por bacterias de ácido láctico (lactobacillus) representa un régimen sostenido de acidificación tipo
vinagre biológico.
Las Bifidobacterium (5 especies, flora de los humanos) captan oligosacáridos у carbohidratos complejos compatibles con la fisiología intestinal humana. Los procesan mediante una vía metabólica especializada, conocida como Bifid Shunt, y generan predominantemente acetato dentro de un entorno de fermentación moderado y regulado. En estas condiciones, el lumen intestinal mantiene un pH ligeramente ácido óptimo y estable. El equilibrio químico favorece la forma acetato ionizado, no el ácido acético (vinagre) protonado.
Así, no se genera el “vinagre biológico”, ni ocurre una difusión agresiva de ácidos a través de las membranas celulares. Las células epiteliales conservan sus gradientes químicos, osmóticos y bioeléctricos, y no necesitan consumir ATP para restaurar la homeostasis.
El entorno mucosal permanece estable y metabólicamente eficiente, favoreciendo una microbiota cooperativa.
06/03/2026
EL PROBIÓTICO CORRECTO para el cuerpo humano, Biogenic Bifido de EpiSeeker contiene exclusivamente las 5 especies de BIFIDO bacterias que constituye la flora natural del Ser Humano, 100 Billones CFU/g.
BIFIDO BACTERIA BIFIDUM- Mejora la producción intestinal de inmunoglobulina A (IgA). La inmunoglobulina A (IgA) es un tipo de anticuerpo, una proteína producida por el sistema inmunológico para ayudar a defender el cuerpo contra infecciones.
BIFIDO BACTERIA LONGUM - Reduce las colonias de Bacteroides spp, Bacteroides fragilis en la mucosa inttestinal, reduce los linfocitos T CD3 maduros, reduce la concentración de TNF que aumenta la permeabilidad del epitelio intestinal.
BIFIDO BACTERIA BREVE - Previene la Colitis, previene la inflamación intestinal, colabora en el tratamiento del asma, proporciona a los niños una mejora significativa en la frecuencia de defecación y la consistencia de las heces, reduciendo los episodios de incontinencia f***l y dolor abdominal.
BIFIDO BACTERIA INFANTIS - Mejora el dolor y alivia los síntomas del síndrome del intestino irritable, previene la enterocolitis, produce vitamina B y enzimas digestivas.
BIFIDO BACTERIA ADOLESCENTIS - Sintetiza (fabrica) varias vitaminas del grupo B: tiamina (B1), piridoxina (B6), ácido fólico (B9), cianocobalamina
(B12), ácido ascórbico (vitamina C), biotina (B7) y riboflavina (B2); y aumenta la concentración de folato en un medio ambiente del colon, previene la deficiencia de folato en las células epiteliales del colon, así como una protección más eficiente contra la inflamación del colon y el c.á.n.c.e.r.
BIFIDO BACTERIA BREVE Y ADOLESCENTIS Producen la enzima Acetaldehido Deshidrogenasa (ALDH), la cual descompone el Acetaldehido (carcinógeno) que se produce al metabolizar el alcohol, el cual se acumula en los intestinos.
Disponible en 16 localidades en PR y Servicio de Delivery en todo Puerto Rico: 787-225-8885.
06/03/2026
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Esas 5 BIFIDO son la flora natural del Ser Humano y deben mantenerse en el Intestino, en cantidades óptimas, a lo largo de la vida. Al nacer el ser humano, las 5 especies BIFIDO constituyen el 95% de su flora en el Intestino. Con ese nivel de BIFIDO, tanto el metabolismo como el sistema inmunológico están dotados para funcionar óptimamente.
Pero, las dietas, estilos de vida y suplementación incorrecta de probióticos, afectan el nivel óptimo de BIFIDO en el intestino. En la adolescencia, el nivel de 95% se reduce a un 40%; en etapa adulta a un 10%; y en la vejez apenas quedan un 5% de BIFIDO en el intestino.
A medida que se pierde la Flora Intestinal Natural, las BIFIDO, empiezan las disfunciones en el metabolismo y sistema inmunológico hasta llegar a niveles crónicos.
Por eso, es vital suplementarse con los probióticos correctos para recupera el nivel óptimo de BIFIDO en el Intestino. Como dijo Hipócrates: “toda enfermedad empieza en el Intestino”. Recupera ese 95% de BIFIDO con la fórmula de probióticos correcta: Biogenic BIFIDO de EpiSeeker.
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